Cuando un aparato ya no funciona o se queda obsoleto y queremos desprendernos de él, lógicamente no podemos tirarlo a la basura sin más. El paso más habitual suele ser llevarlo a un punto limpio o a la tienda al cambiarlo por otro; incluso pedir a quienes se encargan de llevar el nuevo producto a tu casa que se lleven el viejo si éste no es fácilmente transportable.

Pero nos preguntábamos qué ocurre con esos aparatos que ya no sirven, dónde van a parar, si se aprovecha algo de ellos, si se reciclan o no... Sobre todo porque cuando un consumidor adquiere uno de ellos, paga al fabricante una cantidad incluida en el precio, destinada a que se recicle ese aparato cuando ya no sea útil.

Hemos comprobado que muchos de esos aparatos no llegan a las plantas de reciclaje. Y si no se recicla, ¿quién se queda con el dinero que pagamos de antemano para tal finalidad?

Más información en:

http://www.ocu.org/consumo-familia/nc/informe/reciclaje-de-aparatos-tu-dinero-a-la-basura552634

Publicado: 24 de Junio de 2015